Características del hiperalertamiento en la arquitectura del sueño en individuos con y sin insomnio

Características del hiperalertamiento en la arquitectura del sueño en individuos con y sin insomnio

Introducción

El insomnio crónico es un trastorno prevalente que afecta a una parte significativa de la población mundial y cuyas repercusiones van más allá de la simple dificultad para dormir. Se ha sugerido que este trastorno está relacionado con un estado constante de hiperalertamiento, caracterizado por una activación fisiológica y cognitiva elevada que interfiere con la capacidad de conciliar y mantener el sueño. Este fenómeno no solo impacta la cantidad de sueño, sino también su calidad, lo que contribuye al deterioro del bienestar general.

En este estudio, se investigó si las características de la arquitectura del sueño en individuos con insomnio muestran signos de hiperalertamiento en comparación con aquellos sin insomnio. Para ello, se utilizó polisomnografía (PSG) para evaluar los patrones de sueño en 1710 individuos con insomnio y 1455 sin insomnio, analizando parámetros como las transiciones del sueño, las características espectrales del EEG y los husos de sueño.

Desde una perspectiva clínica, este estudio es particularmente relevante en México, donde el insomnio afecta a una parte importante de la población y se asocia con trastornos psiquiátricos como la ansiedad y la depresión. Comprender la base neurobiológica del insomnio permite mejorar las estrategias terapéuticas y ofrecer tratamientos más específicos y eficaces. El modelo de hiperalertamiento presentado en este artículo proporciona herramientas para comprender cómo las alteraciones en la arquitectura del sueño pueden contribuir al desarrollo y persistencia del insomnio.

Metodología del estudio

El objetivo del estudio fue analizar si la arquitectura del sueño en individuos con insomnio presenta signos de hiperalertamiento y compararla con la de individuos sin insomnio. Para ello, se utilizó la polisomnografía, una técnica avanzada para monitorear las distintas etapas del sueño y la vigilia mediante sensores que registran señales eléctricas del cerebro, ritmo cardíaco, respiración y movimientos corporales.

El estudio incluyó a 1710 individuos con insomnio y 1455 sin insomnio, seleccionados de tres bases de datos independientes. La base de datos de Idorsia Pharmaceuticals Ltd incluyó a pacientes aleatorizados en dos estudios clínicos de fase 3 para evaluar la eficacia y seguridad del fármaco daridorexant, considerando únicamente las grabaciones iniciales de PSG antes del inicio del tratamiento. La base de datos Beacon Clinico-PSG recopiló información de individuos atendidos en un laboratorio del sueño en un centro académico en Estados Unidos entre 2008 y 2017, con diagnóstico de insomnio basado en su historial clínico. Finalmente, el Sleep Heart Health Study proporcionó datos de una cohorte comunitaria de individuos mayores de 40 años, diseñada para evaluar la relación entre trastornos respiratorios del sueño y enfermedades cardiovasculares, seleccionando a aquellos con quejas de insomnio.

Los participantes fueron seleccionados bajo criterios estrictos. Para el grupo de insomnio, se incluyeron pacientes que cumplían con los criterios diagnósticos del DSM-5, con un puntaje de 15 o más en el Índice de Severidad de Insomnio (ISI) y un historial de dificultades para dormir de al menos tres noches por semana, con una duración total de sueño inferior a 6.5 horas por noche. En el grupo sin insomnio se incluyeron personas sin antecedentes de trastornos del sueño, con un índice de apnea/hipopnea (IAH) menor a 15 eventos por hora, sin uso de medicamentos que alteraran el sueño y con una eficiencia del sueño superior al 85 %, considerada como un indicador de sueño saludable.

Resultados principales

Los individuos con insomnio mostraron una mayor probabilidad de despertar desde todas las etapas del sueño, especialmente desde N1, N2 y REM. En comparación, los individuos sin insomnio presentaron transiciones más estables y menos despertares. Las transiciones desde N1, N2 y REM a vigilia fueron significativamente más frecuentes en los individuos con insomnio, mientras que las transiciones de vigilia a sueño fueron menores en comparación con los controles.

En cuanto a las características espectrales del EEG, los individuos con insomnio presentaron mayor potencia en las ondas alfa y theta durante la vigilia y el sueño N1, mientras que la potencia de las ondas delta en la vigilia fue significativamente menor. La potencia alfa fue 3.45 % mayor en insomnes, la theta un 1.40 % mayor y la delta un 5.71 % menor en comparación con los controles.

La densidad de husos de sueño fue menor en los individuos con insomnio, con una diferencia de -0.35 husos/min en el electrodo C4 y -0.39 en C3. La dispersión de los husos fue mayor en insomnes, con un aumento de 0.11 en C3 y 0.12 en C4.

Discusión

Los hallazgos de este estudio indican que el insomnio se caracteriza por un hiperalertamiento persistente, que afecta tanto la cantidad como la calidad del sueño. Los resultados mostraron que los individuos con insomnio presentan un patrón de sueño menos estable, con mayor actividad cortical (es decir, mayor potencia alfa y theta) y menor estabilidad de los husos de sueño. Este hiperalertamiento puede explicar por qué los pacientes con insomnio no solo tienen dificultades para dormir, sino que también experimentan despertares frecuentes durante la noche y problemas para mantener un sueño reparador. Estos hallazgos refuerzan la idea de que el insomnio no solo es una alteración subjetiva del sueño, sino que tiene correlatos neurobiológicos medibles, lo que justifica un enfoque terapéutico más dirigido a la regulación de la actividad cerebral nocturna.

Muchos pacientes con insomnio describen una sensación de estar “despiertos” incluso mientras duermen, lo que podría estar directamente relacionado con estos hallazgos. La identificación de patrones específicos de hiperalertamiento en la arquitectura del sueño refuerza la necesidad de tratamientos que no solo se enfoquen en mejorar la higiene del sueño, sino que también incluyan estrategias dirigidas a disminuir la hiperactivación del sistema nervioso central durante la noche. Comprender estos mecanismos es fundamental para optimizar el tratamiento del insomnio, especialmente en poblaciones como la mexicana, donde este trastorno se asocia frecuentemente con estrés crónico y altos niveles de ansiedad. Sin embargo, en México, la accesibilidad a tratamientos especializados sigue siendo un desafío, debido a la falta de profesionales capacitados en TCC-I y a la ausencia de ciertos fármacos, como los antagonistas de los receptores de orexina, que han demostrado ser eficaces en la modulación del hiperalertamiento pero aún no están disponibles en el país.

Es necesario ampliar la formación de especialistas en insomnio y explorar estrategias para implementar tratamientos accesibles en la práctica clínica. Además, la investigación futura debería centrarse en evaluar la viabilidad de adaptar enfoques como el biofeedback y la regulación de la exposición a la luz para optimizar la transición entre la vigilia y el sueño en poblaciones con insomnio crónico. Promover un acceso más equitativo a estos tratamientos podría mejorar significativamente la calidad de vida de los pacientes y reducir el impacto del insomnio en la salud pública. La actividad cerebral nocturna en estos pacientes muestra patrones anómalos que dificultan la transición a un sueño profundo y estable, lo que refuerza la necesidad de enfoques terapéuticos específicos.

Entre las estrategias terapéuticas recomendadas para regular esta actividad cerebral, la Terapia Cognitivo-Conductual para el Insomnio (TCC-I) ha demostrado ser altamente efectiva al abordar los pensamientos disfuncionales y los hábitos que perpetúan la hiperactivación nocturna. Desde una perspectiva farmacológica, el uso de moduladores de la actividad cortical, como ciertos hipnóticos no benzodiacepínicos, como es el caso del zolpidem, que está disponible en México, mientras que otros fármacos como la eszopiclona y los agonistas de los receptores de orexina aún no se encuentran disponibles en el país, puede ayudar a reducir la activación cerebral excesiva sin los efectos adversos de los sedantes tradicionales. Asimismo, técnicas de relajación, biofeedback y la regulación de la exposición a la luz también pueden contribuir a mejorar la transición entre la vigilia y el sueño en pacientes con insomnio crónico.

Conclusiones

El insomnio crónico es un trastorno complejo que implica un hiperalertamiento persistente, lo que afecta la arquitectura del sueño y dificulta el alcance de un sueño reparador. Este estudio proporciona evidencia sólida de que el insomnio no solo altera la cantidad de sueño, sino que también está asociado con cambios en la arquitectura del sueño relacionados con un estado constante de activación cerebral. Los hallazgos refuerzan la necesidad de enfoques terapéuticos que apunten específicamente al hiperalertamiento, no solo a la mejora de la cantidad de sueño.

  • Hesiquio Alejandro Martínez Ordaz
Bibliografía
  • Di Marco, T., Scammell, T. E., Sadeghi, K., Datta, A. N., Little, D., Tjiptar to, N., Djonlagic, I., Olivieri, A., Zammit, G., Krystal, A., Pathmana than, J., Donoghue, J., Hubbard, J., & Dauvilliers, Y. (2025). Hyper arousal features in the sleep architecture of individuals with and without insomnia. Journal of Sleep Research, 34(1), e14256. https://doi.org/10.1111/jsr.14256