Ayahuasca: una revisión histórica, farmacológica y de aspectos terapéuticos
La ayahuasca es una infusión vegetal originaria de la región amazónica, utilizada en contextos religiosos y espirituales. Aunque su origen exacto sigue siendo objeto de debate, existen evidencias arqueológicas que sugieren que ha sido empleada desde al menos el año 2400 a.C. A partir del siglo XVII, la ayahuasca comenzó a formar parte de ceremonias tradicionales que incorporaban rituales cristianos. Sin embargo, fue en el siglo XX cuando su uso se popularizó más allá de las tradiciones indígenas.
Los pueblos indígenas del Amazonas consideran a la ayahuasca una “planta maestra”. Esta planta es utilizada por curanderos o chamanes, individuos que poseen un conocimiento profundo de sus propiedades y son quienes la administran. La ayahuasca permite a los chamanes acceder a estados visionarios, facilita la comunicación con los espíritus de la naturaleza y actúa como una guía en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades.
El ingrediente principal de una preparación de ayahuasca es la Psychotria viridis, conocida como “chacruna”. Esta planta contiene N,N-dimetiltriptamina (DMT), el principal compuesto psicodélico de la mezcla. El otro ingrediente es la Banisteriopsis caapi, una liana que contiene inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO) como la harmina y la harmalina. Estas sustancias permiten que la DMT alcance concentraciones plasmáticas suficientes ya que, por sí sola, sería descompuesta rápidamente en el organismo por las enzimas monoaminooxidasas.
Se ha propuesto que los efectos psicoactivos de la ayahuasca se deben principalmente a la activación del receptor 5-HT2A por el DMT, aunque también interactúa con otros receptores de serotonina como 5-HT2C y 5-HT1A. Además, los alcaloides harmala presentes en la liana B. caapi actúan sobre receptores similares y a su vez aumentan los niveles de BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro), el cual es esencial para la plasticidad cerebral. También, podrían modular a los receptores GABA que son importantes para la regulación de la excitabilidad neuronal. Esta acción contribuiría a los efectos ansiolíticos y a la disminución de la actividad neuronal excesiva.
Se han observado resultados consistentes por neuroimagen donde la ayahuasca reduce la actividad de la red neuronal por defecto (DMN) y aumenta la conectividad entre regiones subcorticales. Estas modificaciones se han relacionado con un aumento de la flexibilidad cognitiva. Estudios con electroencefalograma posterior a la ingesta de ayahuasca muestran una disminución en la potencia de las ondas delta y theta, así como un incremento en las ondas gamma en regiones específicas. Estos cambios se han asociado con los niveles de β-carbolinas y DMT en sangre, sugiriendo un efecto sinérgico de estos compuestos. La reducción de las ondas alfa en la región parieto-occipital izquierda se ha correlacionado con un aumento de la señal BOLD (blood oxygenation level dependent), reflejando un aumento de la actividad neuronal en la corteza visual durante las experiencias visionarias. Por otra parte, el incremento en las ondas gamma se ha relacionado con la integración visual y la sincronización de las cortezas frontal y parietal durante las experiencias subjetivas y en procesos como la memoria y la atención. El aumento de la potencia gamma durante la ingesta de ayahuasca podría estar relacionado con una mayor conciencia interna a través de imágenes visuales. Estas características son similares a las encontradas en los sueños lúcidos o en la meditación. Durante las ceremonias, se ha observado la activación de áreas cerebrales involucradas en el procesamiento emocional y la conciencia, como la ínsula anterior y las áreas paralímbicas. Por último, se ha detectado un adelgazamiento cortical en la corteza cingulada posterior, relacionada con la memoria y el control emocional, así como un aumento en el grosor cortical de la corteza cingulada anterior, vinculada con el control cognitivo y la regulación emocional. Estos cambios reflejan la capacidad del cerebro para reorganizarse y adaptarse, un proceso conocido como neuroplasticidad, que es crucial para el tratamiento de los trastornos mentales.
Los efectos a corto plazo consisten en una experiencia que puede durar de cuatro a seis horas, donde los usuarios relatan estados de introspección, euforia y conexión con uno mismo, así como interacción con entidades no humanas y experiencias cercanas a la muerte. La ayahuasca exhibe singularidad en varios aspectos en comparación con otros psicodélicos. En particular, tiene un componente somático importante, considerándose como la principal modalidad psicoterapéutica, ya que después de la ingesta de ayahuasca las personas suelen experimentar efectos “purgativos”. Estos efectos son causados por los alcaloides IMAO y por el efecto serotoninérgico de la DMT sobre los receptores 5-HT en el tracto digestivo. Más aún, las náuseas y el vómito que se presentan posterior a la ingesta de ayahuasca se interpretan como la expulsión de toxinas físicas y de traumas psicológicos. Por su parte, Boouso y cols. han reportado que los usuarios pueden experimentar cefalea, dolor abdominal, mialgias, disnea y dolor torácico. Incluso, en algunos casos se ha descrito la presencia de síncope y convulsiones.
La ayahuasca ha mostrado resultados prometedores en el tratamiento de la depresión. Varios estudios clínicos han identificado una reducción significativa de la sintomatología depresiva y de la suicidalidad. Un ensayo controlado aleatorizado que incluyó 29 participantes con depresión resistente al tratamiento reportó que el grupo que recibió ayahuasca experimentó un mejoría significativa en comparación con el grupo placebo, con una tendencia hacia la remisión de la depresión. En cuanto a la sintomatología ansiosa, los resultados han sido inconsistentes. Algunos estudios han demostrado cierta mejoría en síntomas de ansiedad, particularmente en contextos ritualísticos, sin embargo, otros estudios no han encontrado beneficio alguno. Con relación a los trastornos por consumo de sustancias, diversos estudios han mostrado una reducción en el consumo de cocaína, alcohol y cannabis.
El uso de ayahuasca es generalmente considerado seguro en contextos ceremoniales responsables. Tiene un bajo potencial de adicción y riesgo cardiovascular, y no se han reportado efectos adversos graves en humanos cuando se consume en dosis ceremoniales. Sin embargo, el uso de mezclas de plantas o sustancias con ayahuasca puede ser peligroso. Aunque en reportes anecdóticos no se han notificado efectos negativos durante el embarazo, algunos estudios en ratas han mostrado efectos adversos con dosis altas. Por tal motivo, es necesario realizar mayor investigación en esta área. Además, existe un riesgo de crisis hipertensiva si se combina con ciertos alimentos o sustancias. Sin embargo, no se ha encontrado evidencia directa que relacione a la ayahuasca con el síndrome serotoninérgico.
Las muertes asociadas con ayahuasca suelen ser el resultado de malas prácticas y pueden prevenirse con medidas de seguridad adecuadas, como la evaluación de la salud física y mental de los participantes en las ceremonias. Aunque el perfil de riesgo de la ayahuasca es relativamente bajo en comparación con otras sustancias, el uso inapropiado puede causar efectos adversos como psicosis. No obstante, establecer una relación causal con el consumo de ayahuasca es difícil debido a las condiciones preexistentes y al uso previo o actual de otras sustancias. Sin embargo, la tasa de episodios psicóticos entre los usuarios de ayahuasca es comparable con el de la población general. Incluso, su perfil de riesgo es más bajo que el de la cannabis.
La investigación sobre la ayahuasca está avanzando con el uso de técnicas innovadoras como neuroimagen, realidad virtual y genómica. Sin embargo, la variabilidad en las experiencias individuales representa un reto para generalizar los resultados. Como comunidad científica mexicana, podemos impulsar investigaciones interdisciplinarias, fomentar colaboraciones con instituciones internacionales y comunidades indígenas, respetando y valorando el conocimiento ancestral.
- Ana Osiris Lazos Murga
Bibliografía
- Ruffell, S. G. D., Crosland-Wood, M., Palmer, R., Netzband, N., Tsang, W., Weiss, B., Gandy, S., Cowley-Court, T., Halman, A., McHerron, D., Jong, A., Kennedy, T., White, E., Perkins, D., Terhune, D. B., & Sarris, J. (2023). Ayahuasca: A review of historical, pharmacological, and therapeutic aspects. PCN reports: psychiatry and clinical neurosciences, 2(4), e146. https://doi.org/10.1002/pcn5.146