Identificación y tratamiento de individuos con esquizofrenia de inicio temprano y de inicio en la infancia
Antecedentes
La esquizofrenia es un trastorno psiquiátrico que afecta a más de 21 millones de personas a nivel mundial y está asociada a una carga de discapacidad sustancial. Un pequeño porcentaje de los pacientes con esquizofrenia, presenta la enfermedad a edades tempranas. La EII se diagnostica antes de los 13 años, mientras que la EIT se establece entre los 13 y 17 años. Estudios han demostrado que estos pacientes tienden a presentar una mayor carga genética, altas comorbilidades de trastornos del neurodesarrollo, historia de complicaciones prenatales y perinatales, de estrés psicosocial y factores ambientales adversos; así como historia de consumo de sustancias en la adolescencia, lo que en conjunto conlleva a peores resultados funcionales comparados con esquizofrenia de inicio en la adultez.
Diagnóstico
Las fases de la esquizofrenia incluyen:
Fase prodrómica: deterioro funcional progresivo con síntomas inespecíficos (depresión, ansiedad, alteraciones del comportamiento).
Fase aguda: aparición de síntomas positivos prominentes (alucinaciones, delirios, lenguaje y conducta desorganizada).
Fase de mejoría/remisión: control parcial de síntomas positivos, pero persistencia de síntomas negativos y deterioro funcional.
Fase residual: persistencia de síntomas negativos y deterioro psicosocial significativo.
Fase de resistencia al tratamiento: persistencia de síntomas pese a tratamientos adecuados.
El diagnóstico en niños y adolescentes suele ser un reto, debido a la superposición de síntomas de otras condiciones psiquiátricas. Dentro del escenario mexicano, además persiste un estigma importante hacia los padecimientos psiquiátricos, lo que genera un difícil acceso a servicios de atención especializada, así como la correlación con otros trastornos del neurodesarrollo o el consumo de sustancias, complican el reconocimiento temprano de la patología. El retraso en el diagnóstico se asocia con peores desenlaces, debido a la mayor duración de la psicosis no tratada.
Tratamiento
Los antipsicóticos de segunda generación son preferidos por su mejor perfil de efectos secundarios en comparación con los de primera generación. Entre los más utilizados se encuentran aripiprazol, risperidona, olanzapina y clozapina. Es importante tomar en cuenta los riesgos metabólicos y demás efectos secundarios, por lo que hay que individualizar el tratamiento conforme a la edad y perfil metabólico del paciente. El uso de clozapina es el recomendado para pacientes con esquizofrenia resistente a tratamiento, sin embargo, requiere de vigilancia estrecha por sus efectos adversos, principalmente hematológicos; por lo que en nuestra población su uso puede verse limitado debido a las restricciones en la infraestructura para el monitoreo hematológico. En paralelo, la incorporación de estrategias psicoterapéuticas y psicosociales es fundamental para la optimización de la funcionalidad y la calidad de vida de estos pacientes.
Transición a la atención psiquiátrica en adultos
La transición desde los servicios de salud mental para niños y adolescentes hacia los servicios de atención para adultos también representa un desafío considerable, ya que, la ausencia de una transición programada puede ocasionar discontinuidad en el tratamiento y un deterioro clínico. Por lo que se recomienda iniciar la planificación al menos con un año de anticipación, involucrar a la familia en el proceso, tratar que a medida de lo posible pueda haber comunicación interinstitucional para fortalecer una red de apoyo multidisciplinaria.
Conclusiones
La EII y EIT tienen un impacto sustancial en la vida de los pacientes que la padecen y sus familiares. Un diagnóstico temprano y un tratamiento multimodal pueden mejorar la funcionalidad y calidad de vida de los afectados. El abordaje debe ser integral, incluyendo farmacoterapia, intervenciones psicosociales y estrategias de transición adecuadas para la atención en la etapa adulta, las cuales deben de estar adaptadas a la realidad estructural y socioeconómica en la que se encuentran los pacientes, de esta manera podemos optimizar los desenlaces clínicos de esta población altamente vulnerable. El diseño de modelos de atención integral y la implementación de políticas enfocadas en la salud mental infantil y del adolescente son esenciales para el abordaje terapéutico en pacientes con esquizofrenia infantojuvenil.
- Luis Santana Arellano
Bibliografía
- Correll, C. U., Arango, C., Fagerlund, B., Galderisi, S., Kas, M. J., & Leucht, S. (2024). Identification and treatment of individuals with childhood-onset and early-onset schizophrenia. European neuropsychopharmacology : the journal of the European College of Neuropsychopharmacology, 82, 57–71. https://doi.org/10.1016/j.euroneuro.2024.02.005