La respuesta antidepresiva ante la actividad física

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Jessica Zapata Téllez

Resumen

Hablando de los trastornos depresivos, el ejercicio y la actividad física como estrategias para evitar o tratar la sintomatología no habían ganado notoriedad en la literatura científica hasta que William P. Morgan publicó un estudio en el que reportó que personas diagnosticadas con depresión presentaban niveles de aptitud cardiovascular más bajos que los controles no-deprimidos. Por otra parte, anatómicamente, se sabe que las personas diagnosticadas con un trastorno depresivo suelen presentar alteraciones fisiológicas y morfológicas en regiones como el hipocampo, la corteza cingulada anterior, la corteza prefrontal, el cuerpo estriado y la amígdala, lo cual se ha correlacionado con los síntomas depresivos y su intensidad (Liberg & Rahm, 2015). Han sido pocos los estudios que han intentado caracterizar o identificar los mecanismos neurales que tienen el ejercicio y la actividad física en los trastornos depresivos (Gujral et al., 2017).

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Boletín